Raúl Guillén Saura (Cartagena, 36 años). Criado en Los Dolores y, por añadidura, estudió en Salesianos hasta acabar el Bachillerato. Es Ingeniero de la Construcción (antiguamente Arquitecto Técnico). Jugó en el Dolorense, a las órdenes de Severo, Trasante y Tano.
Cuando sacó su título estuvo en el UCAM y, durante siete jornadas, dirigió al equipo de Segunda Federación. Esta temporada volvió a casa para dirigir el filial, hasta que le dieron la alternativa para sustituir a Javi Rey: “me dijeron que me hiciera cargo del equipo para el partido del Hércules y que en adelante ya veríamos, o sea, de manera interina”.
Como suele ocurrir con la gente de casa, las opciones llegan cuando las cosas van mal: “es cierto, llega la oportunidad en estos momentos difíciles y hay que aprovecharlas. Pero asumo la responsabilidad, con trabajo y esfuerzo, para darle la vuelta a la situación”.
Sabe que necesita la victoria ante el Marbella: “sería balsámica, para empezar a mirar hacia arriba”. Nadie es profeta en su tierra: “eso lo hemos vivido con muchos futbolistas de aquí, que han tenido que salir para poder triunfar”. Ni que decir tiene que no le preocupa qué será de su situación más adelante: “solo pienso en el partido contra el Marbella; el resto son castillos en el aire, que no hago a día de hoy, porque el foco está puesto en el Marbella”.
La papeleta es difícil: con un Cartagena a un solo punto de la plaza de descenso y una dinámica de resultados pésima, dos de quince puntos, el peor del grupo junto al Sevilla Atlético. “Hay que mirar que tenemos un partido menos y que el play-off está a solo cinco puntos. Ahora mismo no pensamos en eso, pero sí en llegar al final con posibilidades de entrar y con inercia positiva, pero con los pies en la tierra. O sea, Marbella y sumar de tres”. En resumen, lo prioritario es huir de la quema: “eso es, escalar poco a poco puestos en la clasificación”. Y como meta: “llegar vivos al final de los partidos”.
La escasez de gol es muy preocupante: “vamos a cerrar nuestra portería y ya llegaremos a la contraria con opciones”.
El balón parado es otra asignatura suspendida esta temporada. Se encajan goles de estrategia y no se marcan: “en el análisis que hemos hecho de los últimos partidos es cierto que se han encajado goles a balón parado. Me consta que el trabajo ha sido bueno, si bien a partir de ahora vamos a hacer mucho hincapié en las situaciones defensivas. Y también en ataque, tanto en las primeras como en las segundas opciones, que nos pueden dar mucho, sobre todo en partidos cerrados que, a veces, sin jugar un buen partido te pueden dar los tres puntos”.
Ha sido forofo y seguidor del Cartagena, cuando lo permite el fútbol. Y tanto o más lo es su mujer, Carmen Carrión Baños, a la que acompañan al estadio sus tres hijos: “ella es aún más cartagenerista que yo y eso me hace estar aún más ilusionado y responsabilizado”.
