Un acto que contó con la participación del arquitecto José Antonio Rodríguez Martín, quien explicó la necesidad de poner en valor un inmueble “que jamás debió demolerse”
MC Cartagena ha celebrado una nueva edición de Impulsa Cartagena centrada en el modernismo y en uno de sus máximos exponentes en la ciudad: la Casa Llagostera. La charla, celebrada en el Archivo Municipal, contó con la participación del arquitecto y vicepresidente de la Comisión Beltrí, José Antonio Rodríguez Martín, “una de las voces más autorizadas para hablar sobre el patrimonio modernista en Cartagena”, según el portavoz de MC, Jesús Giménez Gallo, quien reivindicó la celebración del Año del Modernismo en 2016 que sirvió para poner en valor este excepcional patrimonio. El acto sirvió para realizar un recorrido por la riqueza arquitectónica del municipio, pero también para reflexionar sobre la pérdida, el abandono y la falta de planificación en materia de conservación, generada por los gobiernos del PP.
Durante su intervención, Rodríguez Martín ofreció un detallado repaso histórico, técnico y artístico de la Casa Llagostera, levantada en 1913 en la calle Mayor por el arquitecto Víctor Beltrí. Explicó cómo este edificio no solo destacaba por su singular fachada cerámica única en Cartagena, sino por la riqueza de sus interiores, sus vidrieras, pavimentos hidráulicos y técnicas constructivas propias del modernismo. “El valor de estos edificios no es solo su piel”, subrayó, advirtiendo del peligro del “fachadismo”: reducir el patrimonio a su apariencia exterior mientras se pierde su esencia arquitectónica.
“Cartagena tiene una herida abierta con su patrimonio”
Giménez Gallo destacó este tipo de iniciativas para “creer en el modernismo y ponerlo en valor cada día”. En este sentido, agradeció la labor de los profesionales que trabajan por la conservación del patrimonio y puso el foco en la Casa Llagostera como símbolo de lo que Cartagena ha perdido y de lo que aún puede recuperar. “El problema es que se demolió un edificio que jamás debió derribarse”, afirmó, señalando además la falta de una política integral de protección del patrimonio y la ausencia de un servicio municipal acorde a la riqueza histórica del municipio. El líder cartagenerista denunció que Cartagena cuenta con cerca de 200 solares, calificando esta situación como “una herida abierta”, siendo la Casa Llagostera el caso más representativo.
“La principal cuestión es que este edificio tendría que haber sido catalogado como Bien de Interés Cultural”, reprochó Giménez Gallo, lamentando que la historia de la Casa Llagostera representa la historia de un fracaso, de cómo la sociedad civil no pudo impedir su derribo “porque los políticos pasaron por encima” a pesar todos los esfuerzos. “Todo lo que exija la sociedad es bueno para la política”, afirmó el portavoz de MC, apelando a una mayor concienciación sobre el patrimonio como elemento de nuestra identidad.
En ese sentido, Giménez Gallo recordó que la actual alcaldesa, Noelia Arroyo, tuvo un papel clave cuando era consejera de Cultura en 2016, ordenando la suspensión de las obras para la reconstrucción del inmueble. “Ahora, en 2026 como alcaldesa tampoco es capaz de impulsarla”, ha criticado.
Por su parte, el arquitecto también lamentó la demolición del inmueble en 2010, recordando que, aunque pueda reconstruirse, “nunca será lo mismo”; y puso como ejemplo ciudades como Barcelona o Valencia, donde el modernismo se protege y se pone en valor de forma integral, mientras que en Cartagena se ha despreciado.
El modernismo como identidad
La charla también sirvió para contextualizar la Casa Llagostera dentro del conjunto del modernismo cartagenero, con referencias a edificios emblemáticos como la Casa Dorda, la Casa Maestre o el Palacio de Aguirre, destacando elementos muchas veces desconocidos como miradores, pavimentos o técnicas decorativas.
Rodríguez Martín explicó además la conexión con el modernismo catalán, señalando similitudes con obras como el Parque Güell, y otros edificios modernistas emblemáticos en Cartagena como el Huerto de las Bolas, obra también de Beltrí. Asimismo, también explicó que este contexto social e histórico es fundamental para conocer cómo se formó la Cartagena que conocemos en la actualidad.
Para Giménez Gallo la respuesta es clara: a todos nos interesa que el patrimonio y que este patrimonio, identidad e historia de Cartagena se recupere y se ponga en valor. Además, insistió en la necesidad de abandonar el modelo de intervenciones superficiales y apostar por una recuperación integral del patrimonio, en la que se respeten tanto los elementos exteriores como los interiores de los edificios.
Cartagena tiene un patrimonio excepcional que debe ser protegido, conocido y recuperado. La Casa Llagostera, más allá del andamiaje y el estado actual del solar convertido en un cenagal, representa una oportunidad para reconstruir no solo un edificio, sino parte de la identidad cartagenera. El objetivo de esta charla ha sido precisamente ese: mostrar lo que Cartagena está perdiendo y reforzar la necesidad de actuar para que no vuelva a suceder.





